
Hace bien poco, Mariano Rajoy dijo que si ganaba las elecciones obligaría a los inmigrantes a "respetar las costumbres españolas". Que yo sepa, los inmigrantes ya respetan -salvo contadas excepciones- nuestras costumbres. Por ejemplo, ningún inmigrante reprocha a los españoles que atavíen a sus hijas con un uniforme de cuadritos para ir al colegio.
Sin comerlo ni beberlo, la derecha ha creado un nuevo significado para la palabra "respetar": obligar a que los demás cumplan forzosamente aquello que quieren que se respete.