miércoles 8 de abril de 2009

Carta abierta a la Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, sobre el deterioro de Radio Clásica

Estimada señora Ministra:

Sabemos, por su participación en el programa Juego de Espejos, que usted es melómana y oyente asidua de Radio Clásica. Por ello, me permito la libertad de hacerle llegar esta carta con la esperanza de que atienda mis peticiones.

Como usted bien sabrá, el descontento que ha provocado en muchos oyentes la actual situación de Radio Clásica se ha visto reflejado en una cantidad de protestas que nunca antes (ni siquiera durante el mandato del mediocre Adolfo Gross) había generado esta emisora. Entre septiembre y noviembre de 2008, el diario Público (09-09-08) y la revista especializada Scherzo (11-2008) publicaron una carta firmada por 107 personas (entre ellas un conocidísimo escritor y varios compositores, intérpretes y musicólogos de reconocido prestigio) en la que los firmantes protestábamos contra la supresión del programa misceláneo nocturno La noche cromática; el 14 de octubre del mismo año, La Vanguardia publicó una nueva carta en la que 156 personas hicieron ver su descontento global con la nueva programación de Radio Clásica. En todos los foros externos de Internet que han dedicado hilos a esta emisora las protestas contra la nueva dirección de Radio Clásica son abrumadoramente mayoritarias; incluso en el propio foro de esta emisora (en el que la presencia encubierta de personas allegadas a la actual Radio Clásica es superior a otros foros) las quejas predominan sobre los mensajes de apoyo. La propia Defensora del Espectador de RTVE, Elena Sánchez Caballero, podrá informarle si se lo pide del número de quejas recibidas relativas a la actual Radio Clásica.

Estas quejas tienen que ver con diversos aspectos de la nueva programación: la irritante mezcla de música clásica con músicas no cultas en horario de máxima audiencia (tal vez sea ésta la queja más unánime y más persistentemente formulada); la menor calidad de la mayor parte de los nuevos colaboradores en relación con otros prejubilados (a causa del famoso ERE), despedidos (como Jacobo Durán-Loriga y María Santacecilia) o infrautilizados (como José Luis Pérez de Arteaga y como su admirada Ana Vega Toscano, que pasó de tener un programa diario a uno semanal y ha dejado de transmitir muchos conciertos en beneficio de otros comentaristas menos expertos); el exceso de comentarios hablados frente a las emisiones de música; la presencia de contenidos no musicales en varios programas; la tendencia a cortar las obras y a hablar mientras la música se sigue emitiendo; la emisión de obras sin citar títulos, autores ni intérpretes al terminar las mismas; una cierta intención didáctica (para buscar nuevos públicos) que sólo ha supuesto una rebaja en los contenidos de la emisora, con una menor variedad en la elección de obras y una mayor insistencia en el repertorio más trillado; el excesivo protagonismo que el propio Palacios ha asumido en la cadena que él mismo dirige (con un programa que se emite simultáneamente en Radio Clásica y Radio Nacional y se repone por las noches, la recuperación de un programa antiguo, locución, publicidad explícita de la colección de discos que protagoniza y dirige en algún programa…), etc.


Como usted podrá comprobar en los foros, estas protestas contra la nueva programación de Radio Clásica no han cesado con el paso del tiempo. La actitud de Fernando Palacios, lejos de ceder en algunos aspectos o de intentar negociar con los descontentos, ha sido la de “mantenella y no enmendalla” y la de recurrir a los procedimientos más arteros y antidemocráticos (él, que presume de progresista y moderno) para intentar acallar las críticas: en primer lugar, mintió en la prensa cuando dijo que Durán Loriga y Santacecilia habían pactado su propio despido (Scherzo, noviembre de 2008) o cuando inventó una supuesta encuesta, “en la que los oyentes manifestaron su adhesión incondicional a esta "nada nueva" manera de programar” (La Vanguardia, 15-10-2008). En segundo lugar, Palacios pidió a la responsable de la página web de Radio Clásica que suprimiera el foro de la citada web, cosa a la que ella no accedió. En tercer lugar (y ante la imposibilidad de suprimir el foro), Palacios ha consentido que se ejerciera la censura en el citado foro, borrando mensajes críticos contra la nueva programación. En cuarto lugar, Palacios ha consentido igualmente que personas muy allegadas a él o a los nuevos colaboradores de la emisora, encubiertos bajos diversos seudónimos, insultaran en éste y en otros foros a personas críticas con la nueva programación e incluso a antiguos colaboradores de la Casa despedidos por él, violando así las normas de conducta del propio foro, en el que nadie ejerce las tareas de moderador, aunque nos consta que varias personas tienen el cometido de ocuparse de él (la periodista Marta Pastor, el musicólogo Miguel Morate e incluso una empresa privada que se ocupa del mantenimiento de la web). En quinto lugar, Palacios ha consentido igualmente que en estos foros se propagaran falsos rumores, como decir que los despidos de Durán-Loriga y Santacecilia obedecían a cuestiones económicas (atribuyéndoles unos sueldos muy superiores a los que en realidad cobraban) o como tildar a todas las personas críticas con las nueva programación de personas retrógradas, extremadamente conservadoras e incluso con ideas políticas de extrema derecha, aglutinados en torno a la página web Periodista Digital. En sexto lugar, Palacios ha intentado disimular la cuantía de sus cambios, atribuyendo la condición de ‘casi-clásicas’ a las músicas no cultas que se están emitiendo (como Amy Winehouse, que disfrutó de un programa monográfico en horario de máxima audiencia) y diciendo que se emiten en “un ínfimo porcentaje”, cosa no tan cierta como afirmó. Por último, Palacios ha intentado minimizar la importancia de todas estas protestas atribuyendo impropiamente a los despedidos Jacobo Durán-Loriga y a María Santacecilia la función de promoverlas y alentarlas, tal y como dijo en una entrevista concedida a La Voz de España el 12 de noviembre de 2008. Estas protestas son en realidad espontáneas y provienen de muchos oyentes individuales descontentos con la actual Radio Clásica

Si Palacios está consiguiendo su objetivo de encontrar nuevos públicos, lo está haciendo a costa de la renuncia a seguir escuchando Radio Clásica por parte de un número aún mayor de oyentes de toda la vida, pues los únicos datos que el ciudadano de a pie dispone sobre la audiencia de Radio Clásica indican una ligera bajada sobre el período equivalente del mandato de su antecesor, José Manuel Berea (110.000 oyentes diarios entre febrero y noviembre de 2008, frente a los 111.000 del mismo período del año anterior). De cualquier manera, sí ha sido significativa la bajada en Radio Nacional de los índices de audiencia de Música sobre la marcha (el programa dirigido y presentado por el propio Palacios) respecto a su antecesor, los Clásicos Populares, de Fernando Argenta, persona a la que ninguno de los actuales directivos de RTVE ha querido mantener en antena. No podemos contrastar la veracidad de varios mensajes en los foros que apuntan a una continua caída en los índices de audiencia de Radio Clásica en los meses posteriores a la última medición del EGM hecha pública.

Hemos sido muchos los oyentes que hemos hecho ver en la prensa y en los foros nuestro descontento con la actual situación de de Radio Clásica con la esperanza de que Fernando Palacios cambiara su actitud y volviera a restituirnos la Radio Clásica de siempre, la que nosotros amábamos y la que era una parte importante de nuestras vidas. Todo este esfuerzo ha sido vano y ya no albergamos esperanza alguna de que Palacios dé marcha atrás, lo que nos lleva, señora ministra, a rogarle encarecidamente que lo destituya cuanto antes y que ponga en su lugar a una persona competente y prudente que nos devuelva la Radio Clásica que amábamos: la de antes, la de toda la vida.

Atentamente,

José del Rincón

Si algún lector lo desea, puede utilizar esta carta como modelo, copiando y modificando su contenido, para redactar otras cartas con la finalidad de enviarlas por correo postal a la nueva Ministra de Cultura en los próximos días.

sábado 14 de marzo de 2009

A vueltas con la supresión de 'La noche cromática' (respuesta a Juan Rosas)


El musicólogo Juan Rosas, en su bitácora Viva Radio Clásica, escribe un extenso comentario sobre la supresión de La noche cromática en el que se dirige a mí, como persona que encabezó una carta (publicada en su momento por Público y por Scherzo) en la que 107 personas protestamos contra la supresión del citado programa misceláneo. Le agradezco la cortesía y me permito responderle aquí mismo.

Dice Juan Rosas que nunca encontró demasiada química entre los presentadores de La noche cromática; yo opino todo lo contrario. Precisamente si la supresión de LNC ha generado tantas protestas ha sido, en buena parte, por la química existente entre Jacobo Durán-Loriga y María Santacecilia. Puede que los conocimientos de esta pareja no sean superiores a los de algunos de los afectados por el ERE, pero es precisamente el entendimiento entre ambos una de las factores que ha hecho que este programa haya sido tan apreciado por su numeroso público. Es difícil que alguno de los nuevos magacines genere la misma química que generaba LNC, pues sus comentarios son leídos y no repentizados; lo demuestra el hecho de que se produce más química cuando alguna de las nuevas presentadoras de RC forma pareja con Palacios en Música sobre la marcha que cuando está al lado de su compañero de magacín, al no poder leer el guión y mostrarse así más espontánea. Buena parte de la química entre Jacobo y María venía dada por el sentido del humor que adornaba a ambos, por la aparente lucha de sexos y edades que se traían entre manos y por lo diverso de sus caracteres: frente a la mordacidad de algunos comentarios de Jacobo se contraponía la dulzura de María. En abstracto –y a modo de ejemplo- un programa como Acompasa2 nunca podrá generar tanta química como LNC, pues los comentarios de Martín y de Beatriz son indistinguibles unos de otros, al estar cortados más o menos por el mismo patrón: biografía del autor-historia de la obra-historia del estreno. Aunque no me consuele del todo, debemos alegrarnos de que siga habiendo una pareja "antigua" en Radio Clásica con muchísima química: la formada por los excelentes Gonzalo Pérez Trascasa y Ramón Marijuán, única pareja no mixta de la actual programación.

Sigue diciendo Rosas: “en todo caso, no puedo estar de acuerdo con la campaña de Pocho (…) porque creo que se retiró de parrilla a profesionales de un nivel aún superior como José Iges, Aracil o Araceli y nadie dijo nada (…). De hecho, nadie ha organizado campañas a favor de éstos, ni ha montado todo este aparato, cuando lo merecían si acaso mucho más que Jacobo y María (al menos, por tener muchos años más de experiencia).” Si ello fue así, se debe a dos motivos: en primer lugar, porque yo fui el promotor de la recogida de firmas y yo fui quien decidió el tema de la protesta (la supresión de LNC y el consiguiente despido de Jacobo y María) porque me lo pedía el alma; en segundo lugar, porque todos los demás profesionales que cita Rosas se acogieron voluntariamente a la prejubilación marcada por el ERE; en cambio, La noche cromática fue suprimida (y Durán-Loriga y María Santacecilia despedidos de Radio Clásica) en contra de su voluntad, lo cual es bien distinto. Lo que no quita que yo no aprecie a García del Busto, Pepe Rey, Aracil, Iges y tantos otros funcionarios de la Casa acogidos al ERE, al igual que algunos de los firmantes de la carta, que, a la par que suscribían el texto, se solidarizaban también en sus correos electrónicos privados con estos valiosísimos comentaristas. Y no sólo protestamos en su día contra la ausencia de ciertos trabajadores, sino contra la infrautilización de dos magníficos profesionales aún en activo como Pérez de Arteaga y Ana Vega Toscano, que han visto mermadas las horas de sus programas y la frecuencia de sus retransmisiones.

Lo que es un asunto de pura discrepancia musical se ha querido ver, para desviar la atención, como un problema económico y político. Para que pareciera un asunto económico se ha propalado intencionadamente la especie de que los artífices de La noche cromática ganaban un dineral (se quería justificar así, en parte, su despido) y que los presentadores de los nuevos magacines son poco menos que mileuristas que demasiado hacen a cambio de lo poco que cobran, porque ningún catedrático va a querer hacer un programa por tan poco dinero. Supongo que Radio Clásica nunca ha tenido el presupuesto que una empresa de sus características merecía, pero también creo que hay varios indicios que demuestran que su situación financiera tampoco es crítica: en primer lugar (y a diferencia de la etapa Berea, en la que sólo LNC estaba presentada por un dúo mixto) los principales programas de la nueva hornada están presentados por parejas, y ya se sabe que un programa presentado por dos es más caro que uno presentado por una sola persona. En segundo lugar, ha aumentado el número de programas con unos títulos de crédito más largos (realizadores, productores y técnicos de sonido). Y en tercer lugar, el propio Palacios ha declarado que una de una de las peticiones que hizo a sus superiores fue la contratación de más técnicos de grabación, para poder transmitir conciertos de más orquestas españolas. Volviendo a los sueldos de Jacobo y María, son exageradas y falsas las cifras que se han publicado en algún foro; por otra parte -y si hemos de creer lo dicho por otro interviniente en uno de los foros citados más abajo- los salarios de los presentadores de los nuevos magacines no son o ya no son los de unos mileuristas, sino unos sueldos bastante dignos, cosa de la que cualquier persona bienintencionada no puede sino alegrarse.

También se han querido politizar las protestas a la nueva orientación de Radio Clásica, adjudicándonos a sus críticos una filiación de extrema derecha y adscribiéndonos al blog de J. C. Deus en Periodista digital. Me consta que Durán-Loriga y María Santacecilia no tienen vínculo alguno con el señor Deus y créanme cuando les digo que la primera vez que yo lo leí fue en el artículo titulado "Radio Clásica peligra". Con Deus sólo tengo en común situarme en contra de la nueva Radio Clásica; por lo demás, Deus pide más música y menos palabras y yo no necesariamente, pues siempre que he dado la cara para defender algún programa de Radio Clásica (A contraluz y Música Reservata en su momento, La noche cromática más recientemente) han sido programas “de autor”. Sí es cierto que el blog de Deus era, antes de la creación del foro de Radio Clásica, el principal lugar en el que podíamos expresar nuestros comentarios contrarios a la nueva RC y aún quedan foreros que prefieren este medio por motivos evidentes: hay menos trolls, no hay censura e incluso algunos intervinientes se sienten ahí más a salvo de posibles espionajes cibernéticos que en el foro de RNE, de cuyos responsables no terminan de fiarse.

Otro de las posturas esgrimidas por Rosas y por otros defensores de la actual Radio Clásica es el victimismo, pues creen ser el objeto de comentarios ofensivos y ultrajantes. Perdonen, pero quienes tenemos más derecho a sentirnos víctimas somos nosotros. La nueva generación de Radio Clásica está trabajando muy a gusto en RNE; por el contrario, han sido Jacobo Durán-Loriga y María Santacecilia quienes se han visto obligados a engrosar las listas del paro. Ustedes tienen la Radio Clásica que deseaban tener y disfrutan de ella; nosotros la sufrimos y echamos de menos la de antes. Teniendo la sartén por el mango, toda esta exhibición de victimismo se debe a que no esperaban el aluvión de críticas recibidas o, más bien, a que estas críticas no han amainado con el paso del tiempo. Es cierto que algunos comentarios aparecidos en el citado blog de Periodista digital son, sí, duros, pero no recuerdo yo que sean especialmente ofensivos ni insultantes. En cambio, me parece intencionado que Juan Rosas omita el hecho de que el foro de Radio Clásica está lleno de trolls partidarios de la nueva programación que sí han llegado a insultar a sus detractores, tanto a quienes escriben -como ellos- bajo seudónimo, como a personas de carne y hueso como quien firma estas líneas; estos mismos trolls han intentado recalar también en el foro de Deus, aunque con menor fortuna. Frente a lo que dice Rosas, nadie ha tildado de usurpadores, que yo sepa, a los artífices de los nuevos magacines, aunque las comparaciones con la defenestrada Noche cromática son lógicas e inevitables. Recién despedidos Durán y María Santacecilia, Palacios pintó de color de rosa la aparición de una “nueva generación de Radio Clásica” que iba a ser poco menos que la reencarnación de José Luis Téllez con la lozanía y la belleza de la juventud; la constatación de que estos colaboradores tampoco eran lo que se esperaba de ellos suscitó los inevitables comentarios e hizo que no nos olvidáramos de LNC.

Ironiza Juan Rosas sobre la existencia de la censura en el foro de Radio Clásica (“según dicen”, espeta el musicólogo). Aunque ningún mensaje mío ha sido suprimido, yo he visto en vivo y en directo la supresión de algún mensaje al poco de ser publicado y doy crédito a otros foreros que sí han sufrido cómo se borraba alguno de los suyos (uno de ellos, Pocoyo_Pato, no es en absoluto una persona sospechosa de criticar la nueva programación, lo que demuestra, por otra parte, la torpeza de la mano que borra). Mientras críticas serias y respetuosas a la nueva orientación de RC han sido suprimidas inmisericordemente, mensajes ofensivos dirigidos contra personas de carne y hueso (y contrarios a las normas de respeto que deben imperar en cualquier foro) siguen colgados sin que nadie haga nada por evitarlo.

Creo que, de forma injusta, Juan Rosas mete en el saco de quienes critican con malas maneras a la nueva RC a Enrique Castro, y critica el título de su nueva bitácora, en la que Castro enarbola el lema “Salvemos Radio Clásica”. Mire, Juan: los títulos han de ser breves por necesidad, y cada cual entiende por Radio Clásica lo que quiere entender. Cuando Castro –siguiendo el modelo de la plataforma Salvemos La noche menos pensada- dice “Salvemos Radio Clásica”, se refiere a la Radio Clásica que él y yo amábamos: la anterior a la llegada de Palacios como director. Del mismo modo que cuando Juan Rosas dice “Viva Radio Clásica”, se refiere a la nueva Radio Clásica. Igual de legítimo.

Por último, Juan Rosas se refiere de forma reiterada al “cataclismo” que ha supuesto el reciente ERE para Radio Clásica; a este respecto, yo quiero recordarle las sorprendentes declaraciones que Palacios efectuó a la revista virtual OpusMúsica, en las que afirma lo siguiente a propósito del citado expediente de regulación de empleo: “FP.- De hecho, Radio Clásica se quedó en el esqueleto, casi sin personal (…) Debido a esto, todos los cambios que se han realizado en la emisora han podido hacerse desde la base. OM.- Sin esa coyuntura ¿hubiera podido hacerse una renovación de la programación como la que se ha puesto en marcha? FP.- No lo sé; algo hubiera podido hacerse. Pero, desde luego, yo no hubiese aceptado hacerme cargo de ellas en las anteriores circunstancias.”

Otros creemos que el cataclismo, otro cataclismo, podría haber sido evitado.

martes 10 de febrero de 2009

Pierre Charvet y 'Le mot du jour'


No es mi intención extenderme demasiado sobre la actual situación de Radio Clásica. Aunque no es lo único que podría decir de ella, debo confesar que varios programas (algunos de los cuales se emiten en horario de máxima audiencia) mezclan la música clásica con otras músicas populares. Escuchar esas mixturas a esas horas me produce (y no soy el único) un doloroso desconcierto.

Así las cosas, busqué refugio en France Musique. La cosa no estaba mucho mejor, pues las músicas populares estaban presentes en una proporción similar a la de la actual Radio Clásica, y los contenidos extramusicales aparecían todavía más que en la emisora española. Sin embargo, creo que no me equivoco si digo que la calidad de los comentaristas es mayor en France Musique, sobre todo si paramos mientes en colaboradores de la talla de Alain Pâris, de Jean-François Zygel o de Pierre Charvet.

Tras las sucesivas desapariciones de A contraluz, Música reservata y La noche cromática, uno se encontraba huérfano de un apasionante programa de radio con el que implicarse a fondo. Y ha sido Le mot du jour, de Pierre Charvet, el programa que ha ocupado el lugar que dejaron vacante en mi vida los programas españoles que acabo de mencionar. En Charvet se alía una sólida formación como compositor (adquirida sobre todo en el IRCAM de París y en la Manhattan School of Music de Nueva York) con unas innatas dotes como pedagogo. Charvet habla con una mezcla casi imposible de espontaneidad y aplomo y con un entusiasmo entreverado de ese buen humor que sólo tienen los más grandes. Un ejemplo –entre tantos otros- de su talento se pudo ver cuando explicó algo tan complejo como la isorritmia del Ars Nova con un ejemplo sonoro de desarmante sencillez. Charvet no duda en recurrir al piano o en cantar con su propia voz para dejar más claras aún sus explicaciones: entonces me parece mejor, si cabe. Gracias, Pierre.

Los acuerdos de Bolonia y la formación en valores

Cuando fue promulgada la LOGSE, muchos profesores vaticinamos el desastre que se avecinaría en la enseñanza secundaria. A pesar de la percepción negativa de buena parte de la sociedad, refrendada por los malos resultados de los alumnos españoles en el informe PISA, Zapatero no sólo no rectificó (pues la LOE es casi un mero calco de la LOGSE), sino que él y los demás presidentes de gobierno de los países europeos van a extender el destrozo educativo a la Universidad con la firma de los acuerdos de Bolonia. Según estos acuerdos, se va a unificar la estructura de todos los estudios universitarias en los países firmantes, con la implantación de carreras de cuatro años en las que el primer curso consiste en una especie de enseñanzas comunes, el cuarto en prácticas no remuneradas y tan sólo el segundo y el tercero constan de materias específicas de cada carrera. El resto de la formación quedaría en manos de unos másteres mucho más caros que las actuales matrículas de la universidad pública, aunque los gobiernos insisten en que éstos no son necesarios para poder trabajar. Por otra parte, las citadas prácticas van a suponer unos acuerdos con empresas privadas que irán en detrimento de las carreras -como las de letras- cuyas salidas no son el trabajo en tales empresas.

Al igual que sucedió con la secundaria, la reacción en contra de los acuerdos boloñeses por parte de profesores y alumnos universitarios ha sido fuerte, aunque no les faltan defensores, como el neumólogo y profesor de Medicina Pere Casan, que en una carta a El País (14/01/09) pide que “partamos de cero y hagamos el cesto con los mejores mimbres. Que los profesores sepan leer, escribir, hablar, disciplinarse, trabajar cerca de los alumnos, ser creativos, humanistas, conozcan otras lenguas y otros países y, fundamentalmente, transmitan valores”.

Señor Casan: si algún día tengo que ponerme en manos de algún antiguo alumno suyo, me conformo con que usted le haya transmitido, fundamentalmente, conocimientos de medicina. Respecto a los valores, me doy por satisfecho con los que hayan podido inculcarle sus padres.

jueves 5 de febrero de 2009

Los Beatles


Si tuviera que elegir cuál es mi música popular preferida, ésta sería, con mucha diferencia, la de los Beatles. Creo que los Beatles son, en cuanto a la calidad, un fenómeno sin parangón en el mundo de la música popular urbana de todos los tiempos. Me parece ocioso el intento de compararlos con los Rolling Stones: quienes prefieren -y son unos cuantos- a los Rolling antes que a los Beatles están seguramente condicionados por razones extramusicales y por esa maldita manía de decir que los Beatles son “blandos”. Y aunque lo fueran, ¿por qué lo blando ha de ser peor que lo duro? Que me den razones objetivas para demostrar que lo blando es intrínsecamente malo. Como dijo el gran Diego A. Manrique, entre unos y otros “no hay color”. Los Rolling pudieron crear cuatro o cinco canciones memorables (Satisfaction, Paint it, Black, Wild horses, Brown sugar...) pero muchas otras mediocres, a diferencia de los Beatles, excelsos en casi todo lo que hicieron.

Las canciones de los primeros tiempos de los Beatles no diferían demasiado de las de otros grupos de su época, salvo en su calidad. Pero casi tan admirable como esta enorme calidad fue su constante evolución: sus canciones fueron haciéndose más complicadas armónica y formalmente, hasta llegar a un grado de complejidad y disonancia insólito en el pop y el rock.

Últimamente estoy volviendo a explicar los elementos básicos de la teoría del lenguaje musical en un curso de la ESO al que hacía años que no daba clase; por variar un poco el estilo de los ejemplos auditivos, intento buscar algunos en la música popular urbana. Y siempre son los Beatles los que me suministran esos ejemplos. ¿Compás ternario, tan escaso en el pop y el rock? You’ve got to hide your love away, Norwegian song. ¿Mezcla de compás binario y ternario? We can work it out, Lucy in the sky with diamonds. ¿Homofonía a capella? El principio de Nowhere man. ¿Contrapunto? El principio de Paperback writer. ¿Instrumentos musicales de otras culturas? La citada Norwegian song, Strawberry fields forever. ¿Una orquesta de cuerda? Eleanor Rigby. ¿Un solo de trompeta en estilo barroco? Penny Lane. ¿Disonancias propias de la música contemporánea? El final de la citada Strawberry fields forever y A day in the life. ¿Sonido ambiental grabado? A day in the life otra vez.

Por si fuera poco, el genial Pierre Charvet ha encontrado en los Beatles el que posiblemente sea el único ejemplo de una tercera de picardías que hay en la música popular urbana. En suma: si nos dedicamos a estudiar a los Beatles desde un punto de vista analítico, veremos que son muchos los elementos constitutivos de la música que se encuentran en ellos y en ninguna otra música popular urbana. Hasta en eso eran geniales.

viernes 15 de agosto de 2008

La Noche Cromática desaparece (por desgracia)


La noticia se ha confirmado: Jacobo Durán-Loriga (que comparte la dirección y la presentación de La Noche Cromática con María Santacecilia) ha dicho durante la emisión de su propio programa que éste dejará de emitirse a primeros de septiembre.

Quien quiera firmar una carta de protesta contra la supresión de este programa para enviarla a un periódico de difusión nacional, que me envíe un correo electrónico a rinconpocho@yahoo.es. Os responderé con el texto de la carta para que, si os parece bien, lo firméis.

Un saludo.

domingo 4 de mayo de 2008

¿Desaparecerá La Noche Cromática?

En los mentideros musicales madrileños circula el rumor de que el programa de Radio Clásica La Noche Cromática tiene las noches contadas. No ha habido ninguna comunicación oficial de RNE en este sentido: se trata, lisa y llanamente, de un rumor.

La Noche Cromática es una de las mejores cosas que me han pasado en los últimos cuatro años. Estoy gozosamente enganchado a este programa, y mis infidelidades hacia él son contadas: alguna cena y, sobre todo, la asistencia a algún concierto en vivo. LNC ha conseguido formar parte de mi propia vida.

Confío en que eso que circula por ahí sea, como decía Javier Krahe, un burdo rumor. Un pajolero bulo, vamos. Espero que cuando se presente la nueva programación de Radio Clásica, mi programa favorito siga ahí, para los restos.

Si alguien sabe algo más sobre el asunto, que deje un comentario en esta entrada.

lunes 21 de abril de 2008

Respuesta a José María, del Camino Neocatecumenal



Hace poco me llegó al correo electrónico la notificación de un nuevo comentario en mi bitácora. Sospeché que se trataría de un exabrupto más de algún alumno, escrito en la incomprensible jerga de los SMS, pero me sorprendió encontrarme con un largo comentario bien escrito y firmado por José María, un miembro del Camino Neocatecumenal residente en Madrid. Por su interés, decido contestarle en una entrada aparte, en vez de en la sección de comentarios:

Comienza José María así su comentario: “Querido Pocho: me parece que eres un pobre hombre que no tiene ni idea de lo que escribe y que ha escrito este artículo porque se aburría o para ocupar espacio.” ¿No tengo ni idea de lo que escribo? Creo que la suficiente como para poder expresar mi opinión sobre lo que escribo, le guste o no a quienes me tachan de ignorante. ¿Aburrirme? Tengo la suerte de que me divierte casi todo lo que hago, o al menos no me aburro. Hoy por hoy, meterse en una clase de tercero de ESO es de todo menos aburrido. ¿Ocupar espacio? Rincón del Pocho es una bitácora en la que escribo por gusto, cuando quiero y sin ninguna obligación de hacerlo ni de rellenar espacio.

Sigue diciendo José María que él tiene principios, y que duda seriamente de que los tenga yo. ¿Por qué? Él tiene sus principios y yo tengo los míos: que unos y otros principios no coincidan no tiene que suponer que yo carezca de ellos. Sigue diciéndome: “¿Alguna vez te has molestado tú en echarle una ojeada a los libros de dicha asignatura (la Educación para la Ciudadanía)? No lo creo” Tiene razón. Lo único que he mirado es el currículo de la asignatura en el boletín oficial, pero no he leído los libros. Ni ganas que tengo, tratándose de una asignatura que ha quitado horas a otras asignaturas más importantes, como música, plástica o incluso a Filosofía, cuyos profesores pueden verse obligados a impartir esta curiosa asignatura y tener, en consecuencia, que reducir las horas dedicadas al razonamiento filosófico. Yo también estoy en contra de esta asignatura, pero por motivos totalmente diferentes al PP, a la Conferencia Episcopal y a sus grupos afines.

José María dice: “no se trata ya de estar o no en la Iglesia (que yo por cierto lo estoy)”. Y yo también. Puede que con menos vehemencia y con menos intensidad que él, pero yo también considero que yo estoy en esa Iglesia. De hecho, uno de los grupos con los que simpatizo se llama así: “Somos Iglesia”.Nuesto caminante dice: “la Iglesia admitió hace tiempo que la teoría de Darwin sobre la evolución del mono al hombre es cierta, y lo es”. De acuerdo: las teorías de Teilhard de Chardin fueron aprobadas por la Iglesia en época de Pablo VI y con el espíritu del Vaticano II todavía vivo. Todo lo contrario a lo que sucede en nuestros días, en los que Benedicto XVI (precedido en esto por Juan Pablo II) está caminando por la vía contraria a aquel concilio. ¿Qué sucede? ¿Seguimos al Vaticano II en lo que nos interesa y en lo que no nos interesa no? Sigue diciendo José María que “la sociedad griega no es el origen de nuestra cultura, sino de la democracia y poco más. El verdadero origen de esta cultura está en el cristianismo, sin el cual Occidente no sería nada”. Por supuesto que no voy a minimizar la grandísima influencia que el cristianismo ha tenido sobre la civilización occidental, pero la Grecia clásica ha influido enormemente en la propia cultura cristiana. ¿O acaso las teorías de San Agustín o Santo Tomás no son tan deudoras de las de Platón o de Aristóteles –respectivamente- como de la propia doctrina cristiana? ¿La arquitectura de la Grecia y la Roma Clásicas no han influido, entonces, en las iglesias renacentistas y barrocas más que la arquitectura paleocristiana?

Sigue afirmando José María que es católico, “de los ‘kikos’ a los que veo que tanto desprecias, y que por cierto se llama Camino Neocatecumenal, no ‘kikos’ ”. Créanme, por favor, cuando les digo que si en algún momento he utilizado la expresión “kikos” ha sido porque creía que se trataba de un apelativo cariñoso (derivado del hipocorístico Kiko, con el que gusta de motejarse uno de los fundadores del Camino). Por supuesto, jamás volveré a utilizarlo. Por cierto, ¿de dónde se saca José María que yo desprecio a los miembros del Camino Neocatecumenal? Primero, no les he dedicado a ellos una entrada aparte; después, siempre he reconocido como positiva su contribución al mantenimiento de la tasa de natalidad de nuestro país (ya que otros no hemos tenido arrestos de hacerlo) y la redención de muchos de sus miembros, que de otra manera estarían abocados a un presente de marginación y delincuencia. Lo que sucede es que mis ideas están en las antípodas de las de Kiko Argüello. Y al igual que mucha gente de derechas entiende por ‘respetar’ hacer cumplir forzosamente a los demás lo que ellos quieren que se respete, otros muchos identifican la diferencia y la discrepancia con el desprecio. Nada más lejos de la realidad en mi caso.

Sigue diciendo José María: “por último, la Iglesia ha tenido también grandes filósofos, como San Pablo”. Perdone, amigo, pero todavía está por ver el manual que cite a San Pablo como filósofo. Muchos han sido los filósofos de inspiración cristiana (desde los citados San Agustín y Santo Tomás hasta Jacques Maritain o Gabriel Marcel), pero ni siquiera los manuales escritos por autores de esta inspiración (como el de Eugenio Frutos) citan como filósofo a San Pablo, cuya capital importancia en la organización y expansión del primer cristianismo nadie se atrevería a negar.

Concluye José María: “Para otra vez, ¿por que no piensas un poco mejor lo que vas a escribir?” Si por “pensar un poco mejor lo que voy a escribir” él entiende que me calle o que profese a piñón fijo las misma ideas que profesa él, voy a seguir escribiendo tan a la ligera como he hecho siempre.

viernes 11 de abril de 2008

Apuntaos al grupo de correo de Amigos de Radio Clásica

Estimados amigos:

Hace ya varios meses creé un grupo de correo electrónico que aglutinara a los oyentes de Radio Clásica que quisieran intercambiar opiniones y experiencias sobre la primera emisora española que emite música clásica las veinticuatro horas del día. El grupo estaba abandonado pero me he acordado de él, así que tengo idea de activarlo de nuevo, ahora que la cadena tiene un nuevo director (Fernando Palacios) con un perfil más que interesante.

La página del grupo es la siguiente:

http://es.groups.yahoo.com/group/amigosderadioclasica/

Y la dirección a la que deberéis escribir los correos es ésta:

A ver si la iniciativa tiene algo de éxito.

Gracias y un saludo.

viernes 28 de marzo de 2008

“Anda, pollo, cállate de una vez”


Hace poco me han sucedido dos pequeñas historias de esas que le dejan a uno mal cuerpo.

El día 22 de marzo de este año tuvo lugar el primero de estos hechos, que fue protagonizado por un conductor. Acabábamos de bajarnos del autobús que nos llevó de nuestra pequeña ciudad a la Estación de Autobuses de la Avenida de América de Madrid y en esa misma estación nos dispusimos a coger uno de esos autobuses verdes (los comprendidos entre el 281 y 285) que paran en un macrohotel en el que suelen pernoctar los usuarios no madrileños del aeropuerto . En el andén estaba parado un 281 y su conductor estaba dentro; cuando me dispuse a preguntarle el tiempo que iba a tardar en salir el vehículo, el hombre me dijo de un modo tajante que con esas maletas no podíamos subir. Me quedé planchado y buscamos un taxi que nos cobró más de diecisiete euros, cuando podríamos haber resuelto el mismo trayecto con cuatro picadas de un metrobús. Ni que decir tiene que a los autobuses verdes (y a cualquier otro autobús urbano) se puede subir con maletas. Pero acabábamos de toparnos con una de esas personas que hacen el mal por puro placer porque tienen las espaldas cubiertas: al fin y al cabo, nadie iba a denunciarle, pues las personas con las que se ceba no son de Madrid y se van, ipso facto, a un destino más o menos lejano en el que pasarán unos días para luego volverse a sus casas. Serían entre las ocho menos cuarto y las ocho de la tarde y el caritativo conductor era un hombre de edad cercana a la jubilación, moreno, no muy alto y tal vez con entradas.

Salí dolido de aquel episodio y, como no tengo más recurso que éste, lo publico en esta humilde bitácora.

El 28 de noviembre, en el autobús de vuelta que nos trajo de Madrid a nuestra pequeña ciudad estaban sentadas cerca de nosotros dos veinteañeras de impecable factura externa y ruidosos teléfonos móviles. Una morena y una rubia, como en La verbena de la Paloma. Ya en mi provincia, la rubia saca un ordenador portátil, lo sitúa entre ella y su compañera de asiento, lo enciende y se ponen a ver fotos de musculosos místeres de torso desnudo con una música frente a la cual el Chiqui chiqui de Rodolfo Chikilicuatre parecía mismamente la novena de Mahler. Y a un volumen considerable. Mi mujer hace un gesto de desaprobación y yo me lanzo a ofrecerle a la rubia en préstamo unos auriculares para que los demás no tengamos que escuchar su música; como alternativa le planteo (craso error) que baje el volumen. Asimismo, le digo que en cada asiento de ese autobús hay tomas de auriculares para que nadie tenga que escuchar ni la película ni la música del vecino. Lo baja y me dice que si es suficiente, le digo que tendría que quitarlo del todo (insistiendo en la idiosincrasia sonora de esa compañía de autobuses) y la buena señora me dice de malos modos que tendría que haberme limitado a pedirle que lo bajara sin darle tanta explicación. Yo le dije que la única manera como yo pido las cosas es intentando dar razones. Entonces la moza deja de mirarme y dice, con un tono de desprecio digno de mis peores alumnos:

-Anda, pollo, cállate de una vez.

Primera humillación. Y no sé qué le dije a continuación, porque aceptó el préstamo de mis auriculares para compartirlos con su compañera de asiento, la morena de estudiados rizos. Yo le dije que se los quedara y ella me dio las gracias con desgana (la verdad es que se lo dije no por bondad sino porque no quería que ningún miembro de mi familia se manchara los oídos con la cera de la beldad en cuestión). Segunda humillación: el portátil sigue sonando, la rubia se guarda los auriculares, no me los devuelve (si no los usa, para qué se los queda, digo yo) y llegamos a mi ciudad. No tengo arrestos de pedirle que me los devuelva: soy asín de cobarde.

Ella se baja del autobús a fumarse su pitillo rubio para luego seguir en el autobús hasta su destino; nosotros nos vamos a casa.

Salí dolido de aquel lance y, como no tengo más recurso que el del pataleo, también publico la divertida anésdota en esta bitácora.

jueves 20 de marzo de 2008

Cocido en cuaresma


Juan Ramón Santos Fernández, en una carta publicada en El País el 19/03/2008, se queja de la imposibilidad de comer cocido maragato en cinco restaurantes de Astorga un viernes de cuaresma y se pregunta: “¿Quién decide lo que se come en esta ciudad, la tradición, la Iglesia, la Junta de Castilla y León? Si llegan hasta aquí, es que tienen demasiado poder sobre nuestras vidas, sobre nuestra educación, sobre nuestros gustos y orientaciones sexuales y, para que nada se escape a su control, sobre nuestros estómagos.”

¿Quién decide qué comidas se ofrecen en los restaurantes? Muy fácil: sus dueños. Yo apoyaría a Santos si hubiera formulado la misma queja sobre cualquier comedor de un organismo oficial. Pero los restaurantes son empresas privadas, y sus dueños y jefes de cocina son libres de elegir los platos de sus cartas, sean cuales sean sus motivos. Tan libres como lo es Santos de de quejarse por ello.

sábado 15 de marzo de 2008

Objetores contra la Eduación para la Ciudadanía

Una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía da la razón a un colectivo de padres que se han declarado objetores de conciencia contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, asignatura que de otro modo tendrían que cursar sus hijos en la ESO. La sentencia se basa en que los padres tienen derecho a educar a sus hijos en libertad y conforme a sus propias convicciones morales. Y yo me pregunto: amparándonos en esta misma filosofía, ¿por qué no objetar contra la asignatura de Biología? Es una asignatura en la que se enseñan las teorías evolucionistas de Darwin a nuestros hijos, cuando tenemos derecho a educarlos en la creencia de que el hombre no viene del mono sino que fue creado por Dios a su imagen y semejanza. ¿Por qué no objetar contra la Física y la Química? ¿Mi hijo va a tener que estudiar que el universo nació de un big-bang, cuando mis convicciones morales me dicen que Dios lo creó en seis días? ¿Por qué no objetar contra la asignatura de Historia, en la que se enseña a nuestros hijos que el origen de nuestra cultura es una sociedad pagana y politeísta como la griega? ¿Por qué no objetar contra la Educación Física, basada en un absurdo culto al cuerpo? ¿Y contra la Música, en la que se les enseña que el mejor compositor de la historia es un luterano llamado Bach? ¿Por qué no objetar contra la Historia del Arte, asignatura en la que les enseñan multitud de esculturas y pinturas de desnudos? ¿Y contra la Plástica -no les dé por mandarles dibujar alguno de esos desnudos-? ¿Y contra la Filosofía, con tanto filósofo ateo, tanto hereje y tanto marxista?

Aunque don Alejandro Tiana (que es quien manda en Educación) se ponga gallito, nos da lo mismo: como los alumnos pueden pasar de curso con cuatro asignaturas suspensas… hasta cuatro, tenemos dónde elegir.

lunes 3 de marzo de 2008

La abyecta moral de YouTube

Hace no mucho tiempo recibí la noticia de la desigual batalla que libró el llamado "Padre coraje de Móstoles" contra YouTube, conocida página de Internet en la que los descerebrados que vejaron a su hijo discapacitado colgaron varios vídeos en los que se veían tales vejaciones. El padre en cuestión, obrero jubilado sin conocimientos de inglés, envió a los responsables de la citada página innumerables correos implorando que descolgaran esos vídeos vejatorios. Pasaron varios meses sin que las súplicas de aquel buen hombre surtieran efecto alguno, y tan sólo el impacto mediático que tuvo el caso en la prensa y televisión españolas consiguió que se retiraran esos vídeos. En YouTube hay colgadas de forma permanente vejaciones varias ejercidas contra discapacitados, profesores y otras personas, y sólo sentencias judiciales pueden obligar a los responsables de esta página a que descuelguen esos vídeos.

Un amigo informático me dijo que el control personalizado de los vídeos que llegan a YouTube es imposible porque YouTube dejaría de ser entonces un negocio. Lo creí hasta que me sucedió la siguiente anécdota: estas Navidades un amigo me envió por correo electrónico una felicitación navideña en forma de simpático vídeo de contenido erótico (que no pornográfico), vídeo que quise reenviar a los miembros de un grupo de correo electrónico, pero el grupo en cuestión tiene una limitación mayor en cuanto al tamaño de los archivos adjuntos que la habitual en los correos individuales. No me quedó más remedio que colgar el vídeo de YouTube y enviarles a estos colegas un correo con el enlace en vez de con el vídeo.

A los cuatro o cinco días me llegó un correo electrónico de YouTube informándome de que mi vídeo había sido retirado por “contenido inapropiado”. Mi amigo informático se había equivocado: hay control personalizado en esa página. Por curiosidad, me puse a buscar vídeos eróticos en YouTube y no existen. La moral de YouTube es muy peculiar: mientras consienten que vejaciones varias sean colgadas y permanezcan de forma indefinida, cualquier contenido mínimamente erótico es descolgado a la primera de cambio.

Eso me recuerda a la vieja moral reaganiana: las escenas de desnudos dejaron de aparecer en las películas y series de televisión americanas, mientras que los productos más violentos (en las que los malos siempre eran vietanamitas, chinos, iraníes o sudamericanos) estaban a la orden del día. YouTube es algo mucho peor: ha elevado esa vieja moral cinematográfica y televisiva reaganiana a la cruda realidad.

Me dan asco.

martes 12 de febrero de 2008

El nuevo sentido de la palabra 'respetar'


En un reciente debate televisivo, el presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, resumió así su postura: "defendemos un modelo de familia y pedimos que se respete". Que yo sepa, todo el mundo respeta el matrimonio heterosexual formado por un hombre y una mujer, matrimonio que no sólo va a poder seguir existiendo, sino que va a seguir siendo, de lejos, el más abundante en nuestro país.

Hace bien poco, Mariano Rajoy dijo que si ganaba las elecciones obligaría a los inmigrantes a "respetar las costumbres españolas". Que yo sepa, los inmigrantes ya respetan -salvo contadas excepciones- nuestras costumbres. Por ejemplo, ningún inmigrante reprocha a los españoles que atavíen a sus hijas con un uniforme de cuadritos para ir al colegio.


Sin comerlo ni beberlo, la derecha ha creado un nuevo significado para la palabra "respetar": obligar a que los demás cumplan forzosamente aquello que quieren que se respete.

domingo 3 de febrero de 2008

Las contradicciones de los obispos


Yo tenía a La Conferencia Episcopal Española por gente muy inteligente (y con la que rara vez coincido, por cierto), pero creo que últimamente se están cubriendo de gloria. Han convocado actos en defensa de la familia, cuando siempre han excluido la posibilidad de que ellos mismos y el resto de los sacerdotes pudieran formar una. Alguno de ellos ha dicho que en España corren peligro la democracia y los derechos humanos, cuando la propia Iglesia impide elegir democráticamente a sus representantes (el Vaticano no es precisamente un estado democrático) y cuando el propio Vaticano jamás ha firmado ni apoyado ninguna declaración de derechos humanos. Dicen que la enseñanza de la religión católica está perseguida por el Estado, cuando en un estado aconfesional como el nuestro hay toda una red de centros católicos concertados mantenidos con dinero del contribuyente y cuando la asignatura de religión católica es impartida en centros públicos por profesores elegidos por el obispado y pagados por el Estado. Han pedido, implícitamente, el voto para el PP porque el PSOE apoya el aborto, cuando en los ocho años de gobierno de José María Aznar no se hizo nada por derogar la ley que lo posibilita, ni Rajoy va a derogarla tampoco. En fin, han pedido que no se vote al partido que ha negociado con ETA, cuando son notorias la tibieza con la que buena parte del episcopado vasco ha tratado a su entorno y la poca solidaridad que han mostrado con las víctimas del terrorismo (y cuando también es notorio que Aznar negoció con ETA y sus medios de comunicación afines lo aplaudieron).

Señores obispos, ¿son posibles más contradicciones en menos tiempo?

viernes 28 de diciembre de 2007

Soria se adelanta al futuro


Hace algunos años –y por motivos que no vienen al caso- decidí cambiar de compañía telefónica. Dejé de ser usuario de Telefónica para serlo de Retecal, compañía de cable modesta, pero honrada (dentro de lo que cabe, claro). No pasó mucho tiempo hasta que Retecal fue absorbida por Ono, compañía más grande y más fuerte que empezó a obsequiarme con algunas perlas cultivadas. En primer lugar, quitaron el dominio usuarios.retecal.es y todas las cuentas de correo que teníamos bajo este dominio; la carta que nos comunicaba tal pérdida empezaba con la frase siguiente: “Ono, para mejorar el servicio que presta a sus clientes, ha decidido sustituir el dominio usuarios.retecal.es por ono.com…”. Al poco tiempo, el número de teléfono de incidencias pasó de ser gratuito a ser de pago, cosa que nos fue comunicada por Ono con la misma coletilla: “Ono, para mejorar el servicio que presta a sus clientes, ha decidido sustituir el número gratuito al que usted llamaba por otro de pago”. ¿Nos toman por tontos? Por motivos que tampoco vienen al caso, retomé mi romance con Telefónica, romance que relaté a mis anchas en otra entrada de esta bitácora.

La reciente campaña “Soria se adelanta al futuro”, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, me ha recordado ese estilo cínico y patibulario del que alardeaba Ono en sus cartas. Los sorianos vamos a ser los conejillos de indias del apagón analógico televisivo antes que el resto de los españoles; para más inri, nos lo venden como si fuéramos el no va más del progreso.

En mi familia nos van a hacer la pata polvo. Hay en casa dos televisores analógicos del año 89 y del 92, y voy a tener que comprar sendos receptores TDT con la incertidumbre de que mis televisores cavernarios puedan cascar del todo poco después de realizar la obligada inversión y antes de que el plazo se cumpla para el resto de España.

Y encima parece que nos están haciendo un favor.

domingo 30 de septiembre de 2007

La Reverdie


Del todo hastiado por los fastos de Machado en Soria y afectado aún por la resaca del autobombo del Otoño Musical Soriano (un buen festival que no ha conocido este año su mejor edición, pero sí la más exitosa), para mí ha sido un soplo de aire fresco el maravilloso concierto que las chicas de La Reverdie acaban de dar en el refectorio del monasterio cisterciense de Santa María de Huerta. Debo confesar que nunca las había visto en directo, aunque sí había escuchado con fruición dos de sus discos (Bestiarium y Speculum amoris).

Si buenos son sus discos, mejores son aún cantando y tocando en vivo. Las dos hermanas de’ Mircovich (Ella y Elisabetta) y las dos hermanas Caffagni (Livia y Claudia) son unas artistas excepcionales, que dominan todos los resortes de la interpretación de la música medieval. Yo estaba acostumbrado a ver en estas lides a otros cantantes que cantan y no tocan (o tocan de esas maneras) y a otros instrumentistas que tocan y no cantan (o cantan para salir del paso), pero estas italianas cantan a las mil maravillas (con unas bellas y afinadísimas voces nada o escasamente impostadas) y tocan varios instrumentos con consumada maestría. Y tocan y cantan a la vez como si tal cosa. Les da lo mismo cantar a cappella, que tocar estampies sólo con instrumentos, que mezclar instrumentos y voces. El resultado siempre es magnífico.

Además de dominar la técnica, interpretan este repertorio con una musicalidad que se demuestra tanto en la ejecución, llena de vida (con esos reguladores y esos ritardandi que no sabíamos si se utilizaban o no en la Edad Media, pero que no disuenan), como en las instrumentaciones, delicadas y llenas de sabiduría.

No se ha anunciado lo suficiente este concierto, ni los dos anteriores que el conjunto La Reverdie ha dado en pueblos de Soria. Ni se llenaron las sillas dispuestas en el refectorio del cenobio hortense, ni vi allí a la gente de Soria capital que suele desplazarse a estos eventos. Da igual: las Caffagni y las de’ Mircovich se emplearon a fondo y el escaso público aplaudió como si fueran multitud.

martes 25 de septiembre de 2007

Muertes cercanas en el tiempo


Carmina Ordóñez y Jerry Goldsmith murieron más o menos por las mismas fechas. Ella era una persona cuyos méritos desconozco; él, uno de los compositores de música cinematográfica más gloriosos de los últimos tiempos. El País les dedicó más o menos el mismo espacio a una y a otro. Sin comentarios.

Con tan sólo once días de diferencia murieron la cantante Rocío Jurado y el compositor György Ligeti. Si mal no recuerdo, El País dedicó cuatro páginas de su sección de cultura a la muerte de la tonadillera (dos más a su entierro el día siguiente) y una simple nota necrológica de agencias a la del compositor, uno de los más destacados de la segunda mitad del siglo XX. Las muchas páginas que El País dedicó a la Jurado no se debieron tanto a la gran cantante que fue como a la sofocante y morbosa atmósfera que el telecotilleo creó en torno a su agonía.

Hace poco murieron Antonio Puerta y Francisco Umbral. El País dedicó tanto o más espacio a la muerte del joven futbolista que a la del polémico, pero consagrado escritor. El espacio que dedicó el periódico madrileño al óbito de Puerta no fue consecuencia de su calidad como futbolista, sino del mucho tiempo que otros medios menos serios dedican al balompié.

Mal me parece que ciertas cadenas privadas de televisión aprovechen la concesión del gobierno y la libertad de expresión para emitir programas de cotilleo que envilecen a los espectadores y destruyen lo poco que desde otros ámbitos se puede hacer en favor de la cultura y del fomento del buen gusto. Y mal me parece que los telediarios –especialmente los de esas cadenas privadas- sean un cúmulo de muchos sucesos, unas cuantas curiosidades intrascendentes y grandes cantidades de fútbol (o de sus entresijos).

Pero me duele más aún que El País, un periódico serio, se deje arrastrar por esos otros medios de comunicación y dedique más espacio del que debe a unos asuntos y menos del que debe a otros.

La Joven Orquesta Sinfónica de Soria, hoy

El 23 de mayo de 2007 publiqué en esta bitácora una entrada en la que, ante la crisis desatada en la Joven Orquesta Sinfónica de Soria (JOSS), tomé partido por el antiguo director musical (Alberto Barranco) y por el antiguo gerente (Rafael Suárez). Ante la desidia por parte de los poderes públicos sorianos para convertirla en una orquesta de titularidad pública, terminé diciendo: “de la Joven Orquesta nunca más se supo”. Aunque no niego que también me refería a la crisis interna de la orquesta, la frase en cuestión se refería, sobre todo, a la escasa intención inicial de reflotarla por parte de los poderes fácticos sorianos, como podrán comprobar quienes relean la entrada.

He vuelto a saber de la JOSS porque hace pocos días tuve la ocasión de escucharla dirigida por su nuevo titular, Vicente Alberola Ferrando. Debo reconocer que sonó muy bien y que Alberola es un músico como la copa de un pino. Y tampoco dudo de que la nueva gerencia sea capaz de sacar adelante a la orquesta: incluso es posible que caiga mejor a algunos de esos poderes fácticos, lo que facilitará algunas cosas.

Pero no nos engañemos respecto a lo que siento. Reconozco los éxitos de la nueva JOSS porque es de justicia hacerlo, pero mis sentimientos de gratitud están con quienes están: con mis amigos Alberto y Rafa. Ese apoyo entusiasta que presté a la Orquesta en la prensa local, ese aplaudir de pie hasta que me dolían las manos, ese soltar bravos hasta quedarme afónico… discúlpenme, pero eso no puedo seguir haciéndolo. Porque no me lo pide el cuerpo. Y no me pidan más razones.

lunes 20 de agosto de 2007

Velocidad máxima



Por motivos que no vienen al caso, he conducido en los últimos días mucho más de lo que suelo. Y he constatado lo mucho que le gusta a la mayoría de los conductores circular a una velocidad que supera a la máxima obligatoria. He estado transitando a cien kilómetros por hora en carreteras nacionales en las que las señales indican que no se debe circular a más de cien y a noventa en carreteras comarcales en las que no se deben sobrepasar los noventa, y salvo una honrosa excepción, todos los coches me adelantaban en un pispás y yo los perdía de vista en menos que canta un gallo. También he podido comprobar como la mayoría de los amigos y conocidos con los que he viajado últimamente en coche hablan sin mayor reparo por sus teléfonos móviles. Y algunos de ellos siguen bebiendo antes de conducir.


Hace no mucho, un periódico de tirada nacional publicó una carta en la que un lector pedía que se elevara la velocidad máxima permitida en España por el simple hecho de que la mayoría de los conductores incumplían esta norma. Ni que decir tiene que estoy en absoluto desacuerdo con este buen señor. Todo lo contrario: no sólo debería haber campañas educativas al respecto, sino medidas punitivas más firmes y exhaustivas. ¿No será más bien que el incumplimiento sistemático de unas normas -lejos de obligar a su supresión- es una de las razones del alto índice de accidentes de tráfico en nuestro país?

miércoles 11 de julio de 2007

Visión profética del cielo con El Fary comiendo gambas


En la sección de cartas del suplemento XL Semanal (8 de julio de 2007), un lector llamado Luis Alberto Redondo Peña nos describe, con abrumadora lógica, el cielo: “Me queda el consuelo de que en el mismo cielo, compartiendo mojama y gambitas, su tapa preferida, con su idolatrado Rafael Farina, juntos harán que allí todo el mundo baile y cante lo del Torito. Descansa en paz, José Luis, o ¡apatrulla el cielo, Fary!”

Yo siempre he estado absolutamente convencido de que en el cielo había dos salas. En una de ellas estaba el Fary comiendo gambas con gabardina y en la otra Farinelli cantando arias con acompañamiento de viola de gamba. Pero Luis Alberto Redondo nos descubre la cruda realidad: en el cielo hay una sola sala, en la que el Fary come gambas de Huelva y todo el mundo tiene que presenciar el espectáculo sin más alternativa.

Mucho me temo que Redondo lleva razón y que lo que dice es cierto. En primer lugar, porque se le nota muy seguro de lo que dice. En segundo lugar, porque un suplemento serio ha tenido a bien publicar su carta (cosa que yo nunca conseguí). Y en tercer lugar, porque la Iglesia no ha desmentido esta hipótesis, y ya se sabe que la Iglesia no tiene pelos en la lengua a la hora de expresar sus opiniones.

Si el cielo es así... yo prefiero el infierno.

P.D.: Habrá que apatrullar el trullo, pero, si en el cielo sólo están los justos, ¿qué necesidad hay de que lo apatrulle nadie? (Aunque, bien mirado, como allí están Concha Piquer, Estrellita Castro, Imperio Argentina, Juanita Reina y, sobre todo, Rocío Jurado -que se han puesto muy pesaditos diciéndonoslo- tal vez sea necesario que lo apatrulle un poco el Fary para evitar alguna pelea de folcóricas). ¿También irá al cielo Isabel Pantoja?

domingo 8 de julio de 2007

El Cristo Redentor de Río de Janeiro, nueva maravilla del mundo


De un tiempo a esta parte hemos podido leer y escuchar cómo una curiosa fundación, llamada New7Wonders, tenía la intención de proclamar las siete maravillas artísticas del mundo moderno, a la manera de aquellas siete maravillas del mundo antiguo de las que sólo quedan en pie las Pirámides de Egipto. En España la noticia corrió como la pólvora porque uno de los candidatos a presunta maravilla era la Alhambra de Granada, monumento que al final no ha sido elegido. Como no voy de patriotero por la vida, no voy a protestar por la no elección de magnífico palacio nazarí, pero sí por otro asunto, aparte del tufo un tanto folklórico que exhala la campaña en sí.

En primer lugar, la lista de los candidatos a maravilla rezumaba corrección política, al incluir numerosos monumentos de América y Asia y alguno de África (en detrimento de los pertenecientes a la cultura occidental), cosa que tal vez haya que reconocer como positiva en este mundo globalizado que nos está tocando vivir. Pero sí me pareció indignante la inclusión entre los candidatos del Cristo Redentor del monte Corcovado, en Río de Janeiro (Brasil). No porque esté en Brasil, Dios me libre, sino por su escaso valor artístico en comparación con el resto de las candidaturas y con tantos monumentos no seleccionados.

Cuando me enteré de que las siete neomaravillas iban a ser elegidas por votación ciberpopular me temí lo peor, puesto que Brasil está muy poblado y gran parte de los brasileños son muy aficionados a estos folklores de Internet (y buena prueba de ello es cómo tienen copado ese rollo internáutico llamado Orkut). Mi peores presagios se han visto cumplidos y el Cristo (obra novecentista de un escultor francés –Paul Landowski- a quien ningún manual reconoce la categoría de un Moore, de un Brancusi o de un Calder) ha sido elegido como una de esas siete maravillas en detrimento de las propias Pirámides de Gizeh, de la Acrópolis de Atenas o de Santa Sofía de Constantinopla, y mientras períodos artísticos tan gloriosos del arte occidental como el románico, el gótico, el renacimiento, el barroco o el neoclasicismo no han aportado un solo monumento a la lista de marras.

Mal me parece que el pueblo y no jurados de expertos elija quién debe ganar el Festival de Eurovisión u Operación Triunfo (y así nos luce el pelo, con la mejor cantante de la última edición del reality sin llegar siquiera a la final), aunque uno y otro no pasan de ser meros programas de entretenimiento. Pero la elección de las siete maravillas del mundo, ¿puede quedar en manos de una mayoría inculta de chateros y de personas enganchadas al Messenger? Por muy demócratas que seamos, hay cosas que no deben dejarse en manos del pueblo. Y ésta es una de ellas.

jueves 5 de julio de 2007

Ansón y las titis


“Hermosa eres, oh amiga mía, dulce y encantadora como Jerusalén, terrible como un ejército en orden de batalla”. Con esta cita del Cantar de los Cantares empieza Luis María Ansón un artículo dedicado en exclusiva a la directora de orquesta Inma Shara, de la que llega a decir lo siguiente: “la crítica especializada en toda Europa ha señalado a la artista vasca como a una de las mejores directoras de orquesta del mundo”. Incluso, para seguir ensalzándola, Ansón reclama que la vasca sea titular de alguna orquesta española y denigra, de paso, a algunos directores extranjeros que trabajan en nuestro país, mostrando una xenofobia impropia de quien va de antifranquista por la vida. Su modesta trayectoria directorial (la de la Shara) se debe, según Ansón, a que el gobierno Ibarretxe la ha excluido de los circuitos musicales vascos. Yo no he llegado a escucharla, pero sospecho que su carrera fuera del País Vasco -por el momento, también discreta- difícilmente puede corresponder a “una de las mejores directoras de orquesta del mundo”.

Gloria Isabel Ramos, sin ir más lejos, ganó un premio más señalado y dirige más que Inma Shara. Y eso que está menos buena -que es a lo que voy- porque Inma Shara está de toma pan y moja e incluso se parece físicamente a Ainhoa Arteta.

Porque me da que a Ansón le pierden las titis. Que le gustan más que comer con los dedos, vaya. Y a veces se le ve el plumero en sus culturales artículos. Llega a ser fea la Shara y tal vez Ansón no le habría dedicado un artículo a ella solita.

Y la Shara no es la única. Vean, si no, lo que el académico escribe acerca de una joven actriz con ese estilo de buen poeta trasnochado que le aflora a veces: “María Figueras se sale. Intensa, cautelosa, sombría, agresiva, intemperante, introvertida, es la nueva juventud independiente y brutal (…) Tiene la mirada ofidia, el muslo recental, los ojos efervescentes, sabor a hembra definitiva. Es la adolescente envejecida que brinca tras el incienso macho.”

Me inquieta eso del "sabor a hembra definitiva". ¿Será una metáfora?

P.D.: ¿A qué sabrán las hembras provisionales? ¿Y quiénes son? ¿Las que luego cambian de sexo? ¿Habrá probado el tito Luis Mari a unas y a otras?

sábado 2 de junio de 2007

Ruiz-Gallardón, incomprendido por los suyos

Después del comedido ofrecimiento de Alberto Ruiz-Gallardón para ser número dos del PP -por detrás de Mariano Rajoy- en las próximas elecciones generales, el líder de este partido ha mostrado un indisimulado desdén hacia la propuesta del alcalde de Madrid, señalando que hay otros posibles candidatos a ese puesto y recomendándole que sea, precisamente, más prudente.

Señores del PP: su partido no podrá jugar todas sus cartas hasta que Ruiz-Gallardón sea el número uno y el candidato a Presidente del Gobierno. No sólo está suficientemente dotado para ello, sino que tiene carisma (cosa de de la que Rajoy carece) y resulta simpático (a diferencia de Acebes o Zaplana, que tienen una especial facilidad para caer mal). Gallardón es apreciado por el votante de a pie del PP e incluso por personas de otras ideologías; es triste que no sea valorado por el aparato de su propio partido. Además, es el único político popular capaz de arrastrar con garantías a los indecisos y a aquellos votantes que no tienen empacho en cambiar su voto del PSOE al PP (o viceversa) según vengan dadas.

Peor para ellos. Porque, del mal de medio, yo prefiero que siga Zapatero a cualquier líder del PP, por brillante que éste pudiera ser.

miércoles 30 de mayo de 2007

La ferretería


Debo reconocer que me gusta muy poco el bricolaje. Me hago el remolón si tengo que hacer alguna chapuza de poca monta y cuando, pasado varios meses, me avengo a llevarla a cabo, la resuelvo brillantemente con precinto, silicona o el pegamento de los dos tubitos.


Antes de cada chapucilla tengo que ir a la ferretería. Pero eso me gusta más, quizá porque he tardado cuarenta y cuatro años en darme cuenta de que prefiero gastarme el dinero antes que trabajar.


Conste que en todas las ferreterías de mi pequeña ciudad me he sentido tratado con corrección. Pero hay una que me gusta más que las otras. Es la que está en la zona de bares de copas.


En la ferretería que me gusta trabajan cuatro personas. El padre, que no tiene rival en el arte de copiar llaves; la madre, que ejerce la jefatura del negocio con una suavidad que para sí quisiera más de un jefe de servicio de la Consejería; la dependienta, que lleva trabajando allí desde que yo tengo conciencia y todavía es joven; y la hija, ferretera con estudios por la que profeso una devota y sincera admiración.


Todos ellos son tan diestros en venderte tacos fischer como en ejercer el noble y casi olvidado arte de la charla. Si les pides portalámparas, sacarán todos los que tienen y, si quieres, te los glosarán uno a uno con tanta precisión como calma. ¿Que no sabes colocar el portalámparas? Te lo explicarán con todo detalle para que tú mismo puedas hacerlo y no tengas que pedirle ayuda al amigo manitas o al vecino de al lado. Si la tienda está llena y han terminado de atenderte te despedirán con un saludo cortés y tú te irás a la calle. Pero, si no hay gente... entonces podrás disfrutar de un ratito de charla a una, dos, tres o cuatro bandas, según el número de ferreteros que estén libres.


Algunas dependientas de otros negocios han desarrollado una remilgada oratoria popular que les hace parecer señoritas Penélope Glamour de Castilla la Vieja. Hablan despacito y, con un tono de voz impostado, dicen: “sí, bonitaaa; sí, cariñooo; sí, cielooo; sí mi amooor”, en un inútil empeño en hacerse las simpáticas. Sin embargo, mis cuatro ferreteros son afables por naturaleza y hablan con la misma pasmosa naturalidad con la que escribía Borges, que lo hacía mejor que nadie sin necesidad de usar palabras rimbombantes.


No niego que compro en el híper y, antes de llenar el carro hasta el culo con cereales americanos, chorizo Palacios y pizzas de Casa Tarradellas, antes aún de cultivar mi lumbago con la caja de leche, echo a veces en el carro vacío alguna de esas cajitas de insulso plexiglás transparente con un número asquerosamente redondo de escarpias, cáncamos o tirafondos. Pero que nadie me diga que es lo mismo. No lo es.


Vivo cerca de una ferretería. Mi madre vive al ladito de otra. Pero cuando ella me llama para que le cuelgue un cuadro en su casa, mis cansadas piernas, desafiando la ley de la gravedad y la de la lógica, empiezan a subir la cuesta que lleva a la zona de los bares de copas. Allí, en la ferretería, compro los tacos y las escarpias y bajo otra vez la cuesta que lleva a casa de mi madre, después de dar un rodeo:

- Mira, mamá, con qué taco más pequeño voy a colgarte el cuadro: es un taco fischer del cinco. Auténtico. Nada de imitaciones.

domingo 27 de mayo de 2007

Leonardo y las TIC

En los centros de formación del profesorado de mi región vienen dándonos la tabarra con la vital importancia de la informática y los medios audiovisuales, que ahora reciben el pomposo nombre de TIC. Incluso, nuestro influyente jefe de Valladolid ha establecido la obligación de introducir un módulo de las susodichas TIC en todos y cada uno de los cursos, seminarios y grupos de trabajo que éstos centros organicen. ¿Se imaginan una sesión sobre "El proyector multimedia en el cuidado y mantenimiento de los instrumentos musicales"? ¿Y otra sobre "La importancia de la pizarra digital interactiva en la práctica de la carrera campo a través"?

Hace poco, el teólogo de la Liberación Leonardo Boff ha honrado con su presencia a mi pequeña ciudad. Renunciando a la mesa de nogal añejo que había en la sala, se adelantó y, de pie, pronunció una charla perfectamente estructurada en una lengua que no es la suya y sin mirar un triste esquema. Abrumado por tanta sabiduría y con tan pocos medios, me acordé del oscuro jefe de Valladolid: ahí tenía que haber estado, a ver si se le callaba la boca un poco.

miércoles 23 de mayo de 2007

La Joven Orquesta y el balonvolea


La Joven Orquesta Sinfónica de Soria (JOSS) ha sido, tal vez, el proyecto cultural más interesante de los últimos años en esta pequeña ciudad castellana. La forma en que está gestionada (por los padres de algunos de los músicos) hacía, no obstante, difícil su continuidad, pues aquéllos quieren una orquesta para sus hijos -sin que éstos tengan que revalidar sus méritos- y no admiten la figura de un gerente que pueda quitarles poder. El excelente director musical de esta orquesta, Alberto Barranco, ha pedido la celebración de pruebas de admisión y la contratación de un gerente, lo cual ha chocado con la postura de los padres y ha provocado su renuncia, precedida por la del presidente y la vicepresidenta de la Asociación Cultural que gestiona la centuria. En un artículo publicado hace poco en la prensa local, pedí que los poderes públicos asumieran la titularidad de esta orquesta para salvarla y hacer de ella un proyecto perdurable.

Por las mismas fechas se anunció la inminente disolución –por falta de patrocinadores- del equipo de balonvolea de la misma ciudad, equipo que tantos títulos ha conseguido y tanto lustre le ha dado.

Ni que decir tiene que en seguida surgieron voluntarios para salvar al equipo de balonvolea. De la Joven Orquesta nunca más se supo.

Éste es, desgraciadamente, el concepto de cultura que se tiene en mi tierra.

lunes 14 de mayo de 2007

Raquel Andueza


Las primeras cantantes españolas que destacaron en la música antigua se apellidaban igual. Desconozco si a Montserrat Figueras y a Pilar Figueras les unía algún lazo de parentesco, pero su estilo era muy parecido y marcó una época: Pilar cantaba en el Clemencic Consort de Viena; Montserrat, en Hespèrion XX. Con el paso del tiempo, a Pilar Figueras se le dejó de oír; mientras tanto, su homónima Montserrat sigue ligada a los múltiples proyectos de su marido –Jordi Savall- más allá de donde la prudencia vocal aconseja.

Después surgieron voces interesantes como la de Isabel Álvarez o la de María Villa, pero la nueva hornada de cantantes españolas de música antigua no cristaliza hasta que surge la zaragozana Marta Almajano, quien fuera musa del grupo Al Ayre Español en sus primeros años. La Almajano hereda en parte el estilo de Montserrat Figueras, pero con los medios vocales de una cantante en plenitud de facultades.

Después de Marta Almajano ha llegado una joven generación de cantantes españolas dedicadas a la música antigua, entre las que podríamos citar a María Luz Álvarez, a Núria Rial, a María Espada o a Raquel Andueza. Todas ellas son dignas de admiración, pero uno no puede disimular su preferencia personal por la Andueza.

Después de escuchar con terca insistencia muchos de sus discos, fui a verla en vivo por primera vez este domingo. A ella y al resto de Los Músicos del Buen Retiro en Las Amazonas de España, ópera de Giacomo Facco con libreto de Cañizares. El concierto fue una fiesta, y la Andueza demostró todas las virtudes vocales que la adornan: una voz joven y bella, una inteligibilidad absoluta del texto, una musicalidad sin tacha y una expresividad manifiesta, tanto en lo puramente vocal como en el admirable trabajo gestual.

Gracias, Raquel.

lunes 7 de mayo de 2007

Banderas inconstitucionales

Es posible que mi mente funcione a piñón fijo, pero casi todas las cartas al director de lectores de diferente orientación política a la mía me parecen aburridas, reiterativas y cortadas por el mismo patrón. Sin embargo, de vez en cuando encuentro alguna que me sorprende, y exclamo: “Mira, uno de derechas (o un nacionalista) razonable”. Supongo que lo mismo les ocurrirá a ellos.

Hace poco, Manuel González Ferrer (uno de estos sagaces lectores de derechas) mandaba una carta a El Mundo (04/05/2007) en la que, con una lógica inapelable, argumentaba que la izquierda se queja amargamente de que en las manifestaciones convocadas por el PP hay alguna bandera franquista, tildándola de inconstitucional, pero esas mismas personas de izquierdas nada dicen de la presencia de banderas republicanas en sus manifestaciones, cuando éstas también son inconstitucionales. Nada que alegar: me rindo ante la evidencia.

Pero, no obstante, me gustaría resaltar una sutil diferencia entre el significado de una y otra bandera, ajenas ambas a los dictados de la actual Constitución de 1978. La bandera franquista reivindica una dictadura; la tricolor, otra forma de estado dentro de la democracia. La bandera franquista nunca fue fijada como la bandera oficial española por ninguna constitución, sino por las leyes de un régimen que se impuso por la fuerza; la bandera republicana fue fijada por la Constitución del único régimen en el que los españoles decidieron sobre la forma de estado que querían.

Porque a los españolitos de hoy no se nos ha planteado una consulta aparte para decidir sobre la forma de estado que queremos: tuvimos que elegir entre la perpetuación de la dictadura franquista, por una parte, y un nuevo régimen democrático, monarquía incluida, por otra. Lo lógico habría sido un primer referéndum para aprobar una constitución democrática y un segundo referéndum para reformar o no la anterior y decidir sin trampa la forma de estado que quería la mayoría de los españoles. Pero ese segundo referéndum nunca se ha celebrado.

Aún estamos a tiempo de que se convoque. Ahora (cuando nuestra democracia está consolidada y ya no hay peligro de que vengan los rojos con su tridente y su rabo) sería un buen momento.

lunes 30 de abril de 2007

Azúa y Sánchez-Verdú

Hace más de un año tuvo lugar una polémica en las páginas de El País, en la que el escritor Félix de Azúa lidió con varios compositores españoles residentes en Alemania a propósito de Arnold Schoenberg y de la validez del concepto de vanguardia en el mundo actual. Uno de estos compositores era José María Sánchez-Verdú, "cuya tarjeta de presentación (profesor de Composición de la Robert-Schumann-Hochschule de Düsseldorf. Berlín. República Federal de Alemania) podría parecer la de una marquesa de Serafín a quien no conozca estas escuelas de la Alemania profunda)" (Azúa, "Triste atraso de los avanzados", El País, 09/12/2005).

El sábado pasado, El País (el mismo periódico que consintió que Azúa repondiera a una carta al director de Verdú con toda una Tribuna Libre) dedica la portada y las dos páginas siguientes de su suplemento cultural Babelia al estreno en el Teatro Real de la última ópera de Verdú; el domingo, El País Semanal dedica un reportaje a este mismo evento.

Seguro que a Félix de Azúa se le hacen los ojos chiribitas al ver cómo ese compositor cuya importancia desconocía (a las pruebas me remito) va a estrenar en el Real una ópera basada en una novela de Juan Goytisolo, envuelta además por un despliegue mediático desconocido en la música contemporánea española.

Félix, confiésalo: ¿A que se te haría el culo pepsicola por estar en el lugar de Goytisolo?

Juan Manuel de Prada y la música

En un artículo titulado "El valor del arte" (Xl Semanal, nº 1018), Juan Manuel de Prada comienza relatando un experimento impulsado por el Washington Post que consistió en que el reputado violinista americano Joshua Bell hizo las veces de un músico callejero en el metro de Washington para observar las reacciones de los transeúntes. Frente a los pronósticos de los promotores de la idea, Bell obtuvo una modesta cantidad de dinero, nadie hizo corrillo para admirar su arte y tan sólo una persona se dignó saludarlo después de haberlo reconocido.

De Prada termina su artículo planteando la hipótesis inversa: si un violinista callejero no especialmente dotado hubiera suplantado a Joshua Bell en una de las mejores salas de concierto del mundo, "el público habría aplaudido a rabiar, arrobado ante la pericia del virtuoso. Y así se habría demostrado más descarnadamente que el arte es el reino de la engañifa, donde los mercaderes pasean orgullosos al rey desnudo". Como melómano y como músico, me siento ofendido. Primero, porque creo que si se hace una acusación tan grave (ponernos a los melómanos de ignorantes para arriba) se debería partir de hechos consumados y no de una hipótesis suya. Y segundo, porque si de Prada fuera un verdadero melómano, sabría que es relativamente fácil distinguir a un buen violinista de uno malo. ¿Por qué no ha trasladado esa hipótesis a la literatura? ¿Por qué no ha dicho que si un negro del montón escribiera la próxima novela de García Márquez todo el mundo la aplaudiría como una obra maestra? ¿Acaso cree que en la literatura reina la verdad y en las artes plásticas y en la música domina el engaño?

domingo 29 de abril de 2007

El "desdeísmo"

Un cierto espíritu de no asumir responsabilidades en la Administración Pública ha calado hasta el propio lenguaje, en el que se ha puesto de moda el empleo impersonal de la preposición ‘desde’ y del pronombre reflexivo ‘se". Cuando el director provincial de turno toma una decisión ya no se dice "El Director Provincial ha dicho..." sino que se dice "Desde Dirección Provincial se ha dicho que..." (como verán, el uso de ‘desde’ adquiere su máxima efectividad cuando se asocia a la supresión del artículo -una de las mayores pestes idiomático-televisivas de los últimos tiempos, por otra parte-). Es una forma de escurrir el bulto y de suavizar el hecho de que el Director Provincial haya mandado tal o cual cosa, no sea que luego se equivoque y la liemos.

Subimos un peldaño: el Consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, Francisco Javier Álvarez Guisasola, acaba de escribir una carta en la que dice lo siguiente: "Desde la Consejería de Educación venimos trabajando en medidas como la creación del Observatorio Regional para la Convivencia (...)". Yo creía que desde la citada Consejería podían comunicarte, hacerte saber, incluso aconsejarte o desearte tal o cual cosa. Pero trabajar, yo creía que se trabajaba en la Consejería y no desde ella ("en el caso de que en ese sitio trabajen", diría un malpensado). En fin: que ya no se contentan con abusar de una expresión que, en sí, no es incorrecta, sino que ahora tienen que emplearla mal del todo para quedarse satisfechos.

¿Te da cuen?

martes 24 de abril de 2007

Telefónica de las narices

Estimados señores de Telefónica (con tilde): porque ustedes me cobraron repetidas veces unas llamadas que yo no hice, dejé de ser cliente suyo y me cambié a otra compañía de teléfonos. Un tiempo después -y por motivos que no vienen al caso- volví a contratar sus servicios. Aunque yo había dejado de ser cliente suyo (y como tal me hicieron esperar un mes hasta que volvieron a darme línea), ustedes conservaban todos mis datos, especialmente los bancarios. En un pispás volví a ser su cliente. Además, me preguntaron si quería no aparecer en la guía de teléfonos, a lo que contesté que quería no figurar ni en su guía de papel ni en sus guías de Internet.

Para volver a pillarme como cliente, ustedes tenían todos mis datos. Eso sí: de la carta que les mandé para no recibir propaganda y para no que no suministraran mis datos a terceras empresas se olvidaron como si fueran amnésicos. Y cuando recibí meses después en mi domicilio la última edición de la guía de teléfonos, ahí estaba yo: ahí y en Internet. Les llamé y me dijeron que tenía que volver a mandarles otra carta en cuestión para arrelar el desaguisado. Volví a llamar y una amable señorita me dijo que no hacía falta, que lo solucionaría todo con esa misma llamada, y que si tal cosa no fuera posible ella misma me llamaría para pedirme disculpas.

Por supuesto, mi teléfono siguió en Internet y nadie me pidió disculpas. Y un banco ha tomado mis datos de la guía para llamarme a la hora de la siesta ofreciéndome sus servicios. ¡Manda cojones que para pillarte por los huevos baste con una simple llamada pero para que te los dejen de tocar haya que mandar una carta! (una carta a Telefónica y otra a cada una de las catorce mil empresas que han tomado tus datos de las guías de Telefónica).

Por lo tanto, y en cumplimiento de lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de Diciembre, de protección de datos de carácter personal, como cliente de Telefónica de España, ejerzo los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición y manifiesto que no deseo figurar en guía de teléfonos alguna ni en listado alguno de Internet, que no quiero recibir publicidad suya por vía telefónica ni de SMS y que me opongo a que suministren mis datos a terceras personas y terceras empresas para que puedan ponerse en conmigo por esas ni por cualesquiera otras vías.

Y si vuelvo a darme de baja como cliente suyo y vuelvo a contratar sus servicios, no quiero tener que volver a mandarles más cartas en mi puta vida: que con ésta baste para que no me vuelvan a dar la brasa.

Y para que sea público y notorio, lo publico en mi cuaderno de bitácora el día de hoy.



lunes 16 de abril de 2007

Serrat y Sabina, en Soria

Voy a intentar resumir los acontecimientos: los cantautores Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina van a emprender una gira conjunta por España e Hispanoamérica que ha despertado una gran expectación en ambos continentes. La gira comienza el 29 de junio, Viernes de Toros en Soria. A la Consejera de Cultura, Silvia Clemente, se le ocurre vincular la gira a las actividades de homenaje a Machado (sería un acto machadiano pelín cogido por los pelos, pero no vamos a ponernos tiquismiquis por eso ahora). Por primera vez, la Consejera piensa en Soria antes que en Segovia para inaugurar una actividad machadiana y puja ante la productora de los dos cantantes para que Soria sea el escenario del inicio de tan esperada gira. Con la mayor naturalidad del mundo (y siguiendo la forma de pensar de cualquier español no soriano), Silvia Clemente afirma que el concierto “se enmarcaría dentro de las fiestas de San Juan”, para darles realce y ornato (Diario de Soria del martes, 10 de abril de 2007). Silvia Clemente no sabe que Soria es diferente al resto del mundo y que, sobre todo, las fiestas de San Juan son diferentes al resto de las fiestas del mundo mundial, con lo que se habrá quedado con tres palmos de narices cuando se enteró de que la Alcaldesa de Soria se opone a que el concierto se celebre porque coincide con un día de las citadas fiestas. Al final, la Alcaldesa, apoyada por colectivos vinculados a los sanjuanes, se sale con la suya y consigue que Serrat y Sabina canten en Soria otro día y que nuestra ciudad pierda la oportunidad de ser el escenario de tan esperado estreno.

La mayoría de los sorianos apoyan en este lance a la alcaldesa y se oponen a profanar el Viernes de Toros con un concierto sin canciones sanjuaneras. El editorialista de Diario de Soria, la periodista del mismo medio Pilar Pérez Soler y un servidor nos quedamos prácticamente solos a la hora de defender en público la pertinencia de este concierto en el día de marras, aun a riesgo de perder nuestra integridad física.

Le pregunto a la Alcaldesa: ¿qué problema habría habido en que el concierto se hubiera celebrado el Viernes de Toros si se celebra a distinta hora y en distinto lugar que las dos corridas? ¿Qué problema habría habido en que hubiera tenido lugar en la Plaza Mayor a las diez y media de la noche, una vez acabados los toros de la tarde? Un poco más tarde, en cualquier verbena, grupos del montón cantan canciones ajenas (de La Oreja de Van Gogh, de El sueño de Morfeo o de El Koala, pongo por caso) con notable éxito de público. ¿Acaso van a ser menos Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina cantando sus propias canciones, acompañados por instrumentistas de auténtico lujo? ¿O tal vez hay miedo de que sean las verbenas –financiadas indirectamente por el Ayuntamiento- las que puedan perder su clientela? ¿Qué día va a haber más gente en Soria para poder escucharlos, si no coincide la hora, tengan o no plaza en un hotel?

De un modo consciente, la Alcaldesa ha dicho que tan señalado día casi nadie vendría a escuchar a estos dos cantautores. Pero inconscientemente ha pesado en su pronunciamiento la atávica y unánime creencia soriana en que el espíritu sanjuanero es tan grande como para llenar, per se, los cinco días de fiesta y como para poder permitirse el lujo de excluir cualquier otro tipo de actividad, lúdica o cultural. Lo cual contribuye a afianzar la actitud de una significativa minoría de sorianos que ponen tierra de por medio o se recluyen en sus casas, y que tal vez se animarían a quedarse en Soria o a salir a la calle si se les ofreciera alguna alternativa de ocio al sol, al vino y a los toros.

Cuando Silvia Clemente pensó en el concierto para dar realce machadiano a nuestras fiestas, se puso en el lugar del munícipe de cualquier otra ciudad a la hora de organizar las suyas. Por ejemplo, Pamplona ofrece con éxito durante sus fiestas una completa programación de conciertos de música popular urbana. ¿Son los sanfermines menos sanfermines por contaminar su esencia pamplonica y fetén con conciertos de pop y de rock? ¿Dejaron de de salir en televisión el chupinazo y los encierros hace algunos años porque ese mismo año actuaron los Mojinos Escocíos en otro lugar de Pamplona y a otra hora? ¿O más bien estas y muchas otras actividades paralelas ayudan a que haya en Pamplona actos para todos los gustos y edades y una menor proporción de gente que intenta zafarse en bloque de sus fiestas? Nuestras entrañables Compra, Saca, Toros, Agés, Calderas y Bailas no cubren las veinticuatro horas del día y hay muchas horas muertas en las que –a diferencia de cualquier otra ciudad- no se organiza nada y no hay más alternativa que trasegar cuantos quinces de morapio aguante el cuerpo y ponerse a bailar por la calle.

¿Sería posible que la polémica suscitada por este acontecimiento abriera por fin un sereno debate -inédito hasta ahora- en la prensa, la radio y la televisión sobre el sempiterno carácter intocable de los sanjuanes, sin los insultos de grueso calibre que intercambian sanjuaneros y antisanjuaneros en un conocido foro de internet? ¿Sería posible que saliera a la luz que hay gente que se va fuera de Soria en fiestas y gente que sale de su casa lo mínimo imprescindible? ¿Sería posible que en esas horas en las que no hay festejos se organizaran actividades de ocio a las que podrían asistir tanto antisanjuaneros como algunos sanjuaneros (no todos, intuyo) como se hace en tantos otros pueblos y ciudades?

Como todos los años, entraré en fiestas (y este año en dos cuadrillas: en la mía y en la de mi amigo Pablo, que este año es jurado). Iré por las dos tajadas el sábado y las guisaré con la receta del goulash, como vengo haciendo de un tiempo a esta parte. Y poco más. Pero, si se hubiera celebrado el concierto el viernes por la noche, este cuerpo serrano habría ido, con el ánimo henchido, a escuchar al Serrat y al Sabina. Ahora, sin embargo, no me quedará más remedio que quedarme en casita la noche en cuestión, escuchando a lo lejos cómo el grupo que toca en la verbena del Salvador versionea Y nos dieron las diez con harto menor talento.

(Publicado en El Mundo-Diario de Soria el 12/04/2007).

domingo 8 de abril de 2007

"El encuentro tendrá lugar en trece días": ¡vaya un partido largo!

Hace poco puse un mensaje a un amigo inglés para ir a tomar una copa, al cual él me respondió en un impecable castellano: “estaré allí dentro de poco más de media hora”.

La lengua natal de mi amigo es aquella en la que es correcto decir “Gianni Schicchi will start in five minutes”, pero cuando habla castellano, dice que nuestra cita será dentro de poco más de media hora. En cambio, la inmensa mayoría de los presentadores españoles de televisión (personas que tendrían que velar por la corrección del idioma, pues influyen en millones de espectadores), emplean impropiamente la preposición ‘en’ en aquellos casos en los que deberían utilizar la expresión ‘dentro de’, pasándose por el forro el consejo del Diccionario panhispánico de dudas. Millones de españoles de a pie cometen ya el mismo error por culpa de la televisión, cuando hace algunos años no lo cometían.

Hace no mucho tiempo yo creía que esos periodistas y presentadores televisivos introdujeron ese anglicismo erróneo por el deseo de ser originales y por no expresarse igual que el común de los mortales. Ahora creo que están emprendiendo una consciente y oprobiosa campaña para cambiar, adrede, una expresión por otra. Tal vez me esté obsesionando y no sea ese el motivo, vaya usted a saber.

Pero no me apeo de un burro: desde esta humilde bitácora imploro que todos desterremos este uso erróneo difundido por la televisión y que sigamos empleando en su lugar la vieja expresión ‘dentro de’.

sábado 31 de marzo de 2007

¿Un Orfeo de referencia? ¡Y un jamón!

En el número 216 de la revista Scherzo (febrero de 2007), Alfredo Brotons Muñoz hace un repaso a toda la discografía del Orfeo de Monteverdi y destaca al final cinco versiones: las dos de Harnoncourt, la de Jacobs, la de Garrido y la segunda de Sergio Vartolo, grabada “para, con una golpe de auténtico crack, ganar punto, juego, set, partido y torneo. El tenis y el arte tienen en común estas cosas” (página 129). Pasando por alto esta última afirmación (yo siempre pensé que en el arte no había vencedores ni vencidos), me dejé llevar por tales ditirambos y me la hice regalar para mi cumpleaños, por delante de otras obras de las que no tenía ninguna grabación. Se me antojó, vamos.

Qué quieren que les diga: comparada con las grandes, esta versión de Vartolo adolece de unos tempi en exceso lentos y de falta de brío y de mordiente. William Mateuzzi (Orfeo) está espléndido desde los puntos de vista vocal y estilístico, pero un tanto inexpresivo. Los demás miembros del reparto tampoco consiguen superar una impresión de fría e idiomática corrección, dirigidos por un Vartolo que abusa de la lengüetería del órgano positivo en solitario para acompañar muchos pasajes, en vez de currarse alguna instrumentación más variada. Tan sólo Sara Mingardo (La Mensajera y Proserpina) consigue aunar la belleza vocal y la depurada técnica con la verdadera musicalidad que uno espera de los cantantes de una versión que pasa por ser referencia absoluta.

Creo que esta versión no le llega a la suela del zapato a la de Gardiner, que ni siquiera es destacada por Brotons como una de las mejores de esta ópera genial.

viernes 23 de marzo de 2007

Busco chica para cantar canciones de Sergio y Estíbaliz en un karaoke

Aunque lo normal es ir fardando por ahí de lo exquisitos que son los gustos de uno mismo (y declarar lo mucho que a uno le gustan Debussy, Ravel, Lutoslawski y Takemitsu, por no decir Scelsi o Sciarrino), todos tenemos un lado oscuro, aunque nos cueste reconocerlo. A mí, por ejemplo, me pierden las canciones horteras, tanto en su vertiente italiana (desde Claudio Baglioni hasta Laura Pausini) como en la española (verbigracia, las que escribió el ínclito Juan Carlos Calderón para Mocedades).

Pero, igual que todo buen degustador de sinfonías de Bruckner pega batutazos al aire en la intimidad de su casa, el amante de las canciones de Calderón ha probado a cantarlas cuando nadie le ve. Y para eso son mucho mejor las que escribió para el dúo formado por Sergio y Estíbaliz que las que escribió para Mocedades, que con tanta voz uno no sabe dónde agarrarse. Así que propongo que destapemos nuestro lado musical más oscuro y salgamos –metafóricamente- del armario musical; de paso, aprovecho esta humilde bitácora (que dudo mucho de que alguien lea) para buscar alguna chica que se atreva a cantar las partes de Estíbaliz en un karaoke mientras yo canto (es un decir) las de Sergio. Volver, Tú volverás, Búscame o Piel son monumentos donde los haya al horterismo musical en estado puro, pero también pedazos de canciones con unas melodías y unos arreglos setenteros de un lirismo arrebatador.

domingo 4 de marzo de 2007

¡Qué Cruz!

Desde hace varios años, un servidor viene constatando una verdadera campaña en los medios de comunicación para convencernos al común de los mortales de lo buena actriz y de lo guapísima que es Penélope Cruz. La mayoría de la gente se lo cree. Yo no: nunca me ha parecido especialmente guapa (por más que la cirugía, la peluquería, el maquillaje y el vestuario se alíen con ella cada vez más), ni me parece que sea una de las mejores actrices españolas de su quinta (de hecho, en sus primeros papeles me parecía una actriz deficiente, aunque he de reconocer que ha ido aprendiendo).

En Volver, de Almodóvar, la he visto trabajar bien por primera vez. Y si los medios de comunicación ya insistían en lo buena actriz que era cuando no lo era, imagínense ahora, cuando por fin la chica lo hace verdaderamente bien: nos hemos visto abrumados con una auténtica saturación informativa. Para mis adentros, yo deseaba con todas mis fuerzas que le dieran el Óscar a Helen Mirren: no tanto porque creo que la británica lo merecía con creces (que también) sino para que no se lo dieran a Penélope Cruz. He dicho.

miércoles 6 de diciembre de 2006

Programas de radio

Aunque no soy de esas personas que están todo el día enganchadas a Radio Clásica (la antigua Radio Dios), sí creo que soy un buen degustador de los llamados programas de autor, que siempre defenderé. Aunque haya disfrutado sus programas en diócesis más pequeñas de lo que debiera, aprecio el trabajo de radiofonistas como Pepe Rey, García del Busto, Pérez de Arteaga, Gago, Palacios, Ana Vega Toscano, Iges, Pérez Maseda, Aracil, Palomero, Guibert, Suñén y tantos otros.

No obstante, hay algunos programas en los que me he sumergido hasta la coronilla, que han sido para mí una gozosa obsesión y de los que puedo decir que han llegado a formar parte de mi propia vida. Fueron A contraluz y Música reservata, del genial José Luis Téllez y lo sigue siendo La noche cromática, de mis queridos María Santacecilia y Jacobo Durán-Loriga. Vaya este laudatorio recordatorio laico tanto por él (el Téllez) como por ellos (Jacobo y María). Vale.

Las novelas de Pablo Tusset


En los últimos meses he leído las dos novelas de Pablo Tusset: Lo mejor que le puede pasar a un cruasán y En el nombre del cerdo, en orden inverso al de su publicación. Comprendo que Tusset pueda despertar pasiones encontradas, pero a mí me encanta. Me hace una gracia loca, se deja leer con facilidad y mantiene sin problemas la intriga a lo largo de toda la obra. Si tuviera que elegir una de las dos novelas, me quedaría con la primera (...el cruasán), por más auténtica y porque considero que su personaje principal (el inefable Pablo Miralles) y su final están algo más conseguidos que los de En el nombre del cerdo.

Creo que la expresión "magnífica gracia burra", que el llorado Ángel Fernández-Santos dedicó al Santiago Segura de la primera parte de Torrente (personaje a quien recuerda el citado Pablo Miralles), es perfectamente aplicable a Tusset, que combina el acertado humor de trazo grueso con mil sutilezas no tan evidentes.

Sólo veo un defecto en el corpus literario de Tusset: que sólo tiene dos novelas y que ya me las he terminado. Pablo, quillo, regálanos otra pronto.

Películas largas

Con el riesgo de pecar de reduccionista, voy a formular una opinión: hoy en día se abusa de la duración de las películas. En otros tiempos un director se pensaba muy mucho cuándo podía hacer una película más larga de lo normal: Griffith en Intolerancia, Kurosawa en Los siete samuráis, David Lean en El doctor Jivago, Stanley Kubrick en Espartaco o Barry Lyndon, obras maestras donde las haya. Ahora, en cuanto un director dispone de un montón de duros, enseguida cae una película de dos horas y media, sobre todo si es histórica. Algún Harry Potter, la segunda parte de Piratas del Caribe, Los Borgia o El perfume –sin ir más lejos- se resienten de un metraje excesivo y habrían ganado si sus respectivos directores se hubieran conformado con ceñirse al viejo patrón de la hora y media.